Ejersucio: poemas útiles
Carmen María | 19 enero, 2012 | 5:44 | Ejersucios | Sin comentarios

Este poema me lo saqué de la manga:
eran las cinco de la tarde,
mi sombrero de mago
estaba lejos,
mi cajón de cachivaches también.

Yo tenía sueño a la mitad del invierno
y las almohadas parecían
colinas lejanas y se veían frías.
y hasta ojerosas.

Había tomado un té de mentiritas
muy caliente
y el libro que fingía leer
se aburrió de mí.

Así que tomé un bolígrafo
y me corté las venas,
únicamente las azules,
para despejar el camino
y llegar hasta el centro.

Un títere también alberga algo
semejante al miedo
donde parece que hay vacío.

Yo me lo saqué por la manga
hecho  bolita, y lo desarrugué.
A continuación escribí ahí un poema:
este, y ahora lo arrugaré de nuevo,
amarrándole alrededor las venas desatadas
con la esperanza
de que lata dentro de mí
como una estrella friolenta.

Por eso escribí este poema,
porque necesitaba
una ración de poesía
en el vacío rellenable
de mi corazón.

Lúdico nos ha mostrado un ejemplo de poema útil, y tú…¿si pudieras crear un poema para solucionar algún problema, cómo sería? Todos necesitamos diariamente palabras mágicas: para dormir a los niños inquietos, para invocar al tiempo cuando un libro nos espera en la mesita de noche, cuando hace frío y las mantas no son suficentes. Hacen falta palabras mágicas para espantar al aburrimiento, para cambiar la rueda pinchada del coche, para hacer la comida cuando nos corre prisa, para dejar las alfombras como nuevas, para que la contabilidad nos parezca apasionante. Hacen falta palabras mágicas para tantas cosas…

¿Cómo sería tu poema útil? Viviana Hinojosa nos muestra un ejemplo:

Voy a escribir un poema útil, uno que tenga fines prácticos y aporte, un poema útil, sin grandilocuencias. Será el poema de todos, el de cabecera, para gritarse en tiempos de verdadera tempestad o de absoluta calma. Antídoto contra el insomnio y los malos sueños, para los deshauciados de sí mismos y de los doctores y las ganas repentinas de llorar. El poema, el imprescindible, el cotidiano poema de todos los días, el multiusos, el que cierre las heridas, las grandes y las terribles. Un poema pomada del tigre, un poema tepezcohuite, un poema útil, al alcance del desconsuelo.

¿Todos podemos ser escritores?
Carmen María | 10 enero, 2012 | 7:22 | Entrevista, Lecturas sugeridas | Sin comentarios

por Fabiana Margolis

Daniel Cassany es Licenciado en Filología Catalana y ha ejercido la enseñanza en varios centros. Desde 1993 es profesor de Análisis del Discurso en Lengua Catalana de la Universidad Pompeu Fabra. Ha escrito libros y ensayos sobre comunicación escrita y didáctica de la Lengua y dirige, desde fines de 2004, el grupo de investigación denominado Literacidad crítica, que aspira a desarrollar recursos para enseñar a los ciudadanos a leer la ideología de los discursos.

—En tu libro Describir el escribir (2) planteabas que no hay secretos ni magia en la actividad de escribir. ¿Qué significa esto?

—Esa frase hay que contextualizarla en una época en que eran más conocidas las investigaciones sobre la lectura, pero todavía no se conocían mucho las investigaciones sobre la escritura. Entonces este concepto tenía que ver con desmitificar algunas cuestiones relacionadas con la escritura, como que debemos esperar a que llegue la inspiración o la idea de que hay personas que saben escribir y personas que no.

—Entonces, ¿todos podemos ser escritores?

—Una buena metáfora es la de conducir. Creo que casi todos podemos conducir un auto para vivir en el mundo actual, si necesitas ir de un lugar a otro de la ciudad puedes hacerlo. Pero si tú quieres correr un Rally o ser un piloto de Fórmula 1, eso ya es más difícil, porque seguramente necesitarás talento. Y el talento es una cosa más inaprensible, que muy probablemente en parte tenga algo de nacimiento y en parte algo de desarrollo. Todos tenemos la posibilidad de desarrollar mínimas capacidades para poder circular por la vida “motorizada” que nos ha tocado. En este sentido, leer y escribir sería igual: está claro que hay personas que tienen más talento para escribir y otras que tienen menos.

—¿Hay “recetas” para aprender a escribir?

—Las hay. Sin embargo, las recetas te llevan a lugares comunes, son útiles para resolver el día a día, pero no son brillantes para encandilar a tu audiencia, para emocionarla o convencerla. Tampoco son malas las recetas… cuando tienes que escribir una cosa nueva que nunca antes has visto, lo primero que haces es buscar una receta. Pero luego aprendes a transgredirla y le das tu propio toque personal.

—¿Cómo debería ser entonces el rol del docente al enseñar a escribir?

—En este contexto debería tener que dejar de mirar la escritura como algo literario y verlo como algo mucho más funcional y necesario. No se trata de formar literatos sino formar ciudadanos letrados. El docente tiene que tratar la escritura de manera más científica.

—Retomando una idea que habías planteado en tu conferencia, ¿qué pasa cuando el profesor corrige un texto y se lo devuelve al alumno pero no hay posibilidad de comentar o compartir en clase las distintas producciones de los chicos?

—Yo creo que hoy en día aprender a escribir solo es una idea muy obsoleta. Los chicos escriben en Internet con ayuda de otras personas, se escriben entre ellos, se comentan, se responden. Los textos quedan allí, tú ves lo que hacen los demás. Cada vez más, la escritura es una cosa compartida, cooperativa. La escuela tiene que empezar a trabajar de una manera más conjunta y el docente es quien debe crear las condiciones adecuadas para que esto suceda. Una de las cosas que puede hacer es ayudar a los alumnos a mejorar sus textos, haciendo correcciones, hablando con ellos y propiciando el diálogo. También puede plantear consignas para que los alumnos escriban en parejas o en pequeños grupos.

Entrevista completa y enlaces relacionados en: www.imaginaria.com.ar

La nota del laúd
Carmen María | 2 enero, 2012 | 10:01 | Citas | Sin comentarios

Ser escritor y escribir significa sentirse libre. Significa cumplir la propia función. Hace tiempo creía que la libertad consistía en en hacer todo lo que uno quisiese. Sin embargo la libertad consiste en entender quiénes somos, entender lo que tendríamos qué hacer en esta tierra y por fin, simplemente, hacerlo.

Natalie Goldberg

Para darnos a entender: concordancia
Carmen María | 23 noviembre, 2011 | 8:43 | Juglar a escribir | Sin comentarios

Esta es la llave del reino:
en el reino hay una ciudad,
en la ciudad hay un barrio,
en el barrio hay una calle,
en la calle hay una entrada
en la entrada hay un patio
en el patio hay una casa
en la casa hay un cuarto
en el cuarto hay una cama,
en la cama hay una cesta
en la cesta hay unas flores.
Flores en al cesta;
cesta en la cama,
cama en el cuarto;
cuarto en la casa;
casa en el patio;
patio en la entrada;
entrada en al calle,
calle en el barrio,
barrio en la ciudad,
ciudad en el reino,
el reino que está en la llave.

Lo que gusta y sorprende del texto anterior es cómo juega con la lógica de las ideas. Su lectura es fácil: una cosa lleva a la otra, tiene coherencia. La coherencia es esa propiedad de los textos que los hace entendibles, lógicos y consecuentes. ¿A quién no le ha pasado que al escuchar una breve narración, se queda en blanco sin entenderla en absoluto? ―No entendí el chiste, decimos. Podemos repasar cada uno de sus elementos sin encontrar la clave que nos lo explique.

Una narración en una sucesión de acontecimientos ordenados de tal forma que cobren significado. Que digan algo que vale la pena contar. Aunque nos cueste tal vez un poco de trabajo, al final pensamos: ¡Ha valido el esfuerzo! La inconsistencia en la prosa narrativa es generalmente muy mal vista. Viola uno de los principios básicos de la lógica cuando dice algo en una parte de la exposición y después dice lo contrario en un pasaje posterior del mismo escrito.

Concordancia en los verbos. Un clásico ejemplo es escribir: “Cuántas veces no nos ha pasado que caemos en lo mismo, como cuando quieres a alguien que no te quiere, y ese alguien quiere a otra. Cuando eso me pasa, yo sufro mucho”.

En este ejemplo se usan, malamente, tres personas gramaticales: la primera persona del

plural: nos. Después, la segunda persona singular: . Y por último, la primera persona

del singular: yo. Hay que procurar narrar desde una sola persona.

Concordancia en los hechos. Si al personaje le da el sol en la cara no podemos decir dos líneas más adelante que la humedad de la noche lo entristece. Si nuestro protagonista ha engordado diez kilos al final de la novela no podemos afirmar a lo largo de ella que  no comía casi nada.

¿De verdad se dan semejantes faltas de concordancia? Parecería que no, pero numerosos relatos, tanto de escritores noveles como de escritores experimentados están llenos de estos problemas que se aprenden a evitar durante las correcciones. De ahí la importancia de revisar cuidadosamente un texto.

La nota del laúd
Carmen María | 8 noviembre, 2011 | 1:55 | Citas | Sin comentarios

Para un buscador de oro, el placer está en buscar. Un escritor es un buscador cuyo placer más puro es encontrar entre miles de palabras, las palabras. Esa es la única explicación que he encontrado para mí a lo largo de los años. Cuando dejamos de buscar, cuando se pacifica la relación con el lenguaje, éste deja de decir nuestra falta, eso que nos largó al camino de la escritura.

María Teresa Andruetto

 

Desaprender la poesía
Carmen María | 30 octubre, 2011 | 8:58 | Juglar a escribir | 1 Comentario

Para palpar las intimidades del mundo es preciso saber:

a) Que el esplendor de la mañana no se abre a cuchillo,

b) El modo como las violetas preparan el día para morir,

c) Por qué será que las mariposas de bandas rojas tienen devoción por las tumbas,

d) Si el hombre que toca en la tarde su existencia en un fagot, tiene salvación,

e) Que un río que fluye entre dos jacintos lleva más ternura que un río que fluye entre dos lagartos,

f) Cómo entrar en la voz de un pez,

g) Cuál es lado de la noche que humedece primero.

Etc. Etc. Etc. Desaprender ocho horas al día enseña los principios.

(Manoel de Barros, ‘Didáctica de la invención’)

 

 

“La poesía no es negocio”. Declaró un editor hace poco. Se venden las novelas románticas, los libros de autoayuda, las novelas policíacas y los libros de no-ficción que van desde biografías de famosos hasta la última dieta de moda. Eso explica por qué en las librerías, al apartado de poesía hay que buscarlo con lupa. Eso explica también que,  cuando le hablo a la gente de poesía, los recuerdos viajan a las lecciones escolares: Bécquer, Quevedo, rima consonante o asonante; sinalefas, sonetos y muchas referencias al amor.

¿Dónde encontrar la poesía, ese cada vez más raro género literario? Últimamente la he encontrado en las antologías de haikus, en un libro de viaje lleno de descripciones agudas e inteligentes: “Los caminos del mundo” de Nicolás Bouvier, y la encuentro también en portales de internet como amediavoz.com. La comparto, si me dejan, leyéndola en voz alta, postéandola en mi tumblr o tomando notas de la que encuentro en mi cotidianeidad. Me dicen que últimamente a las personas les ha dado por tuitear poesía, y sí, algo de ella encuentro por ahí, pero no es mucho. Las figuras literarias en sí no son poemas, y las melodramáticas frases de desamor, mucho menos.

La poesía se encuentra en la sencillez y en la autenticidad, en lo cotidiano visto con la mirada asombrada de los niños, en la capacidad para salirse de los caminos transitados mil veces para arriesgar por algo distinto, echo a mano, más humano. Escribir poesía no es difícil, pero lo que puede ser difícil es desaprender los conceptos de lo que es poesía, arriesgarse a ser un principiante a la hora de mirar, de descubrir y tratar de plasmar lo que nos conmueve. Lo que en definitiva, no es difícil, es aprender a conectar con la poesía y disfrutar intensamente de ella.

¡Feliz cumpleaños!
Carmen María | 23 octubre, 2011 | 7:19 | Lecturas sugeridas | Sin comentarios

Vocero oficial del Taller en línea Difícil de Juglar, nuestro carismático títere trovador,  Doctor en Letras Minúsculas con especialidad en Pediatría de Vocales Débiles, se define como: “Naranja, afelpadito y querendón.  Mis creencias religiosas son manoteístas. Mi ideología: ¡Los muñecos al poder!” Vive en un lugar de la jugla, y cuando no viaja meciéndose entre lianas, lo hace en el interior de su maleta.

El  trabajo de Lúdico consiste en twittear las novedades de Difícil de Juglar, pero aprovecha para dar a conocer sus opiniones, su talento y su don de títeres a través de las redes sociales. Así fue como conoció a la escritura @Tiramisúdelimón, con quien desde hace año y medio tiene una relación.  Eso no le impide enviar besos de trapo y abrazos afelpados a diestra y siniestra, pero eso sí, siempre con respeto y suma caballerosidad. A  veces propone “jueglos” en twitter, y muchas veces escribe los ejersucios del blog.

Hoy que es su cumpleaños, queremos homenajearlo con una selección de sus frases más gustadas y enviarle nuestro agradecimiento, admiración y gran cariño. ¡Feliz cumpleaños, colega!

Imposible leer sobre tu piel un texto lleno de lunares comunes.

No soy un títere, soy un duende de trapo disfrazado de guante.

Mi trabajo es ser vocero, y a veces corro la voz, pero generalmente la camino.

Tengo sueños profundos, pues duermo en una maleta con doble fondo.

Los títeres, lo mismo que los libros, somos felices en las manos de quienes nos miran bien.

No me gusta guardar rencores, es que me estorban en la maleta.

Cuando medito en las profundidades de mi maleta, me pregunto: ¿Las apariencias engañan, o desengañan? ¿Son inocentes, o culpables?

Vendrá el crepúsculo, arruinándonos la tarde.

Me pides que te dé argumentos sólidos para volver, pero sólo puedo mostrarte unos líquidos y por lo tanto inválidos: mis lágrimas.

Clasificado: Títere inquieto busca quien le meta mano.

Nuevo curso-taller
Carmen María | 18 octubre, 2011 | 0:10 | Cursos y Talleres | Sin comentarios

¡Inicia el 14 de noviembre!

Escritura creativa, poesía y experimentación

En este curso-taller se da prioridad a los modelos poéticos y la escritura poética. ¿Por qué? La buena prosa tiene un acabo muy pulido, mientras la poesía suele ser tosca en su textura, llena de saltos abruptos, intrigantes faltas de transición y un uso de palabras sorprendentemente no tradicional. Es decir, la escritura poética se presta más a la experimentación, el juego y a la arbitrariedad. De esta manera se pueden expresar pensamientos no convencionales de modos no convencionales.

Para este curso de escritura poética es preciso renunciar a toda idea anterior que se tenga sobre lo que es poesía: rima, sonetos, métrica, figuras de lenguaje, versos yámbicos o sinalefas; temáticas sentimentales… ¡Olvidémonos de todo eso! Asumámonos como niños que conocen y experimentan con las palabras de una manera gozosa, intrigante, descubriendo que tienen una enorme capacidad para conmover y para expresar.

Un curso que por primera vez se ofrece por Internet de manera personalizada, acercando a toda persona interesada, sea cual sea su experiencia, las innovaciones pedagógicas de la escritora y docente Carmen María Hergos y su taller de Escritura Creativa Difícil de Juglar.

El curso es práctico y consta de tres módulos (meses), de cuatro sesiones cada uno.

Metodología

1. Cada Sesión de trabajo consta de:
a) un texto literario inspirador.
b) una sencilla lección teórica que hace de puente entre la lectura y la escritura.
c) una anécdota relacionada con el tema, en formato video.
d) uno o dos “ejersucios” para poner en práctica la lección.
e) una o más lecturas recomendadas para profundizar en el tema trabajado.

1. Entre las actividades propuestas, siempre habrá alguna destinada a lectura y degustación del texto y alguna destinada a la escritura de un texto creativo.

2. Los trabajos son individuales, pero algunos se harán en conjunto de manera participativa.

3. Personalmente comentaré los trabajos de cada uno, y publicaré, junto a estos comentarios la segunda parte de la lección teórica y la nueva propuesta de trabajo.

4. Todas las respuestas y comentarios serán visibles por los participantes.

5. Los participantes se podrán comunicar conmigo a través del correo electrónico.

Informes, precios y promociones al correo electrónico carmenmaria@dificildejuglar.com

Dime con quién andas…
Carmen María | 17 octubre, 2011 | 7:34 | Juglar a escribir | 4 Comentarios

En la práctica de la escritura creativa es fundamental hacerse de un grupo de personas que no sólo compartan nuestra pasión por escribir, sino que lo hagan de una manera positiva, e incluso “apapachadora”. Siempre he insistido en lo nocivo que puede ser para quien inicia este camino, e incluso para quien lleva mucho tiempo escribiendo, que alguien “entendido” en literatura comente crítica y poco amablemente nuestras creaciones.

Julia Cameron, en su Camino del Artista, llama a este grupo de personas “El círculo sagrado” Ella misma explica por qué.

1. La creatividad florece en los lugares de seguridad y aceptación.

2. La creatividad crece entre amigos y se marchita entre enemigos.

3. Todas  las ideas creativas son niños que necesitan nuestra protección.

4. Todo éxito creativo precisa de fracasos creativos.

5. Desarrollar nuestra creatividad es una confianza sagrada.

6. Violar la creatividad de otro es violar una confianza sagrada.

7. La retroalimentación creativa debe apoyar al niño creativo, nunca avergonzarle.

8. La retroalimentación creativa debe construirse sobre las fortalezas, nunca centrarse en las debilidades.

9. El éxito ocurre en racimos y nace de la generosidad.

10. El bien del otro nunca puede ser un bloqueo para nosotros.

Libros recomendados para quienes quieren empezar a escribir
Carmen María | 30 septiembre, 2011 | 7:39 | Juglar a escribir | Sin comentarios

Por Eduardo Cásar: tomado de: La dichosa palabra
Alvarado Maite et al, El nuevo escriturón. Curiosas y extravagantes actividades para escribir, SEP “Libros del rincón”, 1994.

Álvarez Cordero, María del Carmen, Pequeños lectores , escritores y poetas. Juegos de lenguaje para niños y niñas de 2 a 6 años, Noriega editores, México, 2000.

Auster, Paul, Experimentos con la verdad, Anagrama, Barcelona, 2003 (Compactos, 325)

Ayuso, Ana, selec. El oficio de escritor, Punto de lectura, Madrid, 2003.

Bartolomé, Efraín, La poesía, Praxis, México, 1996.

Bullrich, Silvina, Carta a un joven cuentista, Santiago Rueda ed., Buenos Aires, 1968 (Colección mundial, 6)

Bysshe Shelley, Percy  et al., El placer y la zozobra. El oficio de escritor, trad. de Ignacio Quirarte, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1996. (Colección Poemas y ensayos).

Campos, Marco Antonio, El poeta en un poema, Ediciones Coyoacán, México, 2001. (Diálogo abierto, 91).

Carrión, Salvador A., De plomo en oro. El poder de los cuentos y metáforas, Mandala, Madrid, 2004.

Claudel, Paul, Reflexiones sobre poesía, Ediciones Monte Carmelo, FECAT, 2000.

Cómo crear personajes de ficción. Una guía práctica para desarrollar personajes convincentes que atraigan al lector, Alba ed. Barcelona, 2000.

Curso práctico de poesía. Un método sencillo para todos los que escriben poesía, o aspiran a escribirla, Alba ed., Barcelona, 2000.

Demetrio, Duccio, Escribirse. La autobiografía como curación de uno mismo, Paidós, Barcelona, 1999.

Dillard, Annie, Vivir, escribir, trad. de Miguel Martínez-Lage, Fuentetaja, Madrid, 2002.

Duque Amusco, Alejandro, ed., Cómo se hace un poema. El testimonio de 52 poetas, El ciervo, Barcelona, 2002.

Duras, Marguerite, Escribir, trad. de Ana María Moix, Tusquets, México, 1996.

Elytis, Odysseas, Antes que nada la poesía. Las muchachas, trad. de Francisco Torres Córdova, Ed. El tucán de Virginia, México, 1998.

Foster, E. M. et al, El oficio de escritor, Era, México, 1991.

Gamoneda, Antonio, El cuerpo de los símbolos, Huerga y Fierro, Madrid, 1997. (La rama dorada, 12).

García Márquez, Gabriel, La bendita manía de contar, Ollero y Ramos, Madrid, 1998.

Gardner, John, El arte de la ficción, trad. y pról. de Miguel Martínez-Lage, Fuentetaja, Madrid, 2001 (Creativaescritura, 4).

Giardinelli, Mempo, Así se escribe un cuento, Nueva imagen, México, 1998.

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Goldberg, Bonni, Room to write. Daily invitations to a Writer’s life, Tarcher/Putnam, New York, 1996.

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